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martes, 25 de agosto de 2015

¿Es la crisis interminable?

    

 
   Un Occidente que derogó la esclavitud, para que la ingente masa de desposeídos consumiera lo que a maquinal ritmo la Revolución Industrial generaba, es el que expatria su industria, en aras de sobreexplotar mano de obra barata en el tercer mundo y abusar de las subcontratas, al paso que estraga el cinturón de selvas tropicales, etc. Cuando no menos de trescientas multinacionales reúnen el patrimonio equivalente a la renta anual del 45 % del planeta, y, al decir de un presidente de General Electric, «se debe reducir la plantilla un 10 % cada año para mejorar la productividad», ¿podemos creer en la revalorización del trabajo inflacionario, reemplazable por robótica e informática frente al rendimiento del capital de un 15 %? ¿Qué será de la humanidad si un 5 % llegase a producir los bienes y servicios que consume el resto?
    A la crisis del sistema financiero, que vició el producto sustentador del crédito (detonante de un endeudamiento más de tres veces el PIB mundial), y fue saneado con el dinero público de rescates, se le junta el insuficiente bombeo, por el desarrollo chino e hindú, de los pozos de petróleo, cuyos derivados y energía condicionan desde los cultivos a la infraestructura de las renovables.
    Mientras que EE.UU. es incapaz de atraer los excedentes mundiales para reciclarlos, en forma de créditos e inversiones, China no genera demanda bastante para su producción propia, y sus inyecciones fiscales hinchan una burbuja inmobiliaria. En Europa, la austeridad abisma la frontera entre países excedentarios y deficitarios debido a la falta de un eurobono.
    Con la polución de las economías emergentes, por las que el ahorro energético no podrá superar el 1 % anual, los diez mil millones de habitantes en 2100 acrecentarán el consumo de energía un 40 %. El inminente agotamiento del petróleo y los metales, conforme se dificulta y encarece su extracción a todo gas, conlleva que las fábricas han ido recortando cada vez más gastos no tengan ya margen de beneficios con el aumento de tan abaratados artículos en stock: la humanidad habrá ninguneado en sacrificio, como en el campo de batalla, a otra generación más.

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