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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Colón se desenmascara

   


     No sólo refirmó en su testamento otro mayorazgo, de 1502, que uno donde Génova se nombra (1498), sino que los análisis de sus restos han fechado la muerte de Colón, ayuno de italiano, posterior a la del Colombo lanero.
     No me atrevería yo a sostener que de las nociones cartográficas del navegante genial, que sorteó los escollos del Caribe sin carta náutica ni sonda, se desprende por vía indirecta su terruño o patria chica, si  no fuera porque me avalan las investigaciones y estudios exhaustivos de Nito Verdera y Ernest Vallhonrat. Quien en la Relación del Segundo Viaje escribe: «... en especial de La Gomera, en un paralelo...», cuando muestra Colón un mundo 3/4 de su tamaño ante las juntas de expertos, señalado de esas proporciones es el paralelo 41º y 1/12 respecto al ecuador; pasa por Tarragona* y la isla de Asinara, referente de antiguo junto a Cerdeña, cerca del cual los aragoneses (y catalanes) derrotaron a los genoveses en 1490. Y el círculo atraviesa Japón, el Cipango con  que Colón relaciona Cibao, en La Española.
     Escrutinios paleográficos y filológicos refrendan incontestables que la escritura del Almirante es gótica cursiva catalanoaragonesa. Se cae de suyo que para la empresa atlántica de las Indias recurriera la Corona a los fogueados en el Mediterráneo bajo la dinastía catalana. Tan así es que se designó a un Papa valenciano, Rodrigo Borja, quien recabó cardenal la dispensa para que casara Fernando con Isabel.
  Si el llamado «Colom» por Oviedo y Barros bautiza a la mayor de las que rodean Cuba «isla de Pinos» (=Ibiza), «Martinet» a Blanquilla, en Venezuela, «Nevis» a una de las Antillas Menores..., obtiene un virreino (privativo de súbditos aragoneses), trata a los Reyes como «mis señores naturales» (memorial de La Isabela), escribe una carta en catalán, según su hijo Hernando, a Luis de Santángel, recibe otra de Jaume Ferrer de Blanes, asesor de su segundo viaje..., ¿es «genovés», mote dado en Portugal, donde afincó casi nueve años, al judío converso? ¿Por qué  El Libro Copiador de Cristóbal Colón (38 hojas dirigidas a los Reyes Católicos) apareció en Tarragona, de donde eran Miquel Ballester, su mano derecha, y el evangelizador Bernat Boyl, quienes le acompañaron en su segundo viaje con doce monjes de Sta. María de Montserrat?

(*) Por el puerto de la antigua capital romana, los Reyes habían obligado a comerciar a los pueblos vecinos.

N O T A.El error de Colón fue conjeturar que el mundo navegable conocido, desde Tiro hasta la última Thule (la Islandia de Pytheas), debía tener su espacio simétrico entre Canarias y Cipango (el séptimo de globo sólo aguas del falso Esdras); cuanto dista Madagascar, con árabes desde el s. XII, de Sumatra. Pensando en rebasar el mar de los Sargazos, 1/7 de 360º equivale a 60º por el paralelo de Alejandría, y contó 360º/6 de longitud desde Hierro a Andros (Bahamas).

domingo, 9 de agosto de 2015

¿Qué secreto sabía Colón?


   Aunque el acaso más enigmático personaje, tras Jesucristo, firmase «Columbus de Terra Rubra», no lo filiaremos de allá con Ernest Vallhonrat; pues, seguramente, es el cabo «de la caza» del mayor puerto natural mediterráneo, en Cerdeña eso sí—, donde se limitó a embestir como corsario en «Terra Ruja». Tal actividad sí que aceptó reconocer el descubridor.
    El ingeniero J. A. Hurtado, basándose en el Atlas de Cresques (1375), trazado cuando el Mediterráneo ya era un lago catalán, sostiene que al «genovés» (que siempre escribió en español y ningún sitio bautizó con topónimo de «su» Liguria) se le adelantaron templarios. En aquel mapa se sitúa La Española a su distancia exacta por el paralelo de La Gomera nos dice, de donde partió Colón tres veces.
    Como los paralelos vanse estrechando hacia el polo, y el valor del grado es el coseno de la latitud (a 0º, en el ecuador, es uno el grado; pero a los 90º, en el polo, cero), escribiendo Colón:
    «... cada grado [...] en esta dicha carta responde catorce leguas y un sexto...», precisa J. A. que se refiere a la milla árabe (el grado a 56 millas y 2/3). Pero confunde el que pasara por un islote, de los siete que fueron Bombay, paralelo por  que impulsó el monzón de verano a los árabes, con el canario. (Hállese el coseno de la latitud hindú, 19º y 1/5, para multiplicarle 60 millas; resultará el grado de la carta colombina).
    Si el propio Colón redactó:
  «Ya dije que para la ejecución de la empresa de Indias no me aprovechó razón ni matemática ni mapamundis...», ¿cómo es que en la inscripción del Atlas «licani51» ve el ingeniero la longitud de La Española desde Hierro? Significa, antes al contrario, 'longitud inferiores Canarias 51'; y esa corresponde a Boa Vista, en Cabo Verde, desde el meridiano de Rodas (casi 22º 50' más 28º 10').
  Grimoso es que aquel de quien se espera rigor científico haga numerología cabalística con los nombres «Ometepe» y «Zipango». El primero lo dieron los nahuas a tal isla no templarios por sus dos volcanes; y el segundo es sin «o», el Zipangu bajomedieval, para referirse al Japón, a la misma latitud que Rodas, prácticamente. Colón no plantó cruces de madera en cayos y bajíos como reclamo para el Temple, sino que el símbolo náutico de la cruz es el de «roca con peligro mortal» (y le encalló la Santa María).


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